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Roma:

Una semana en la capital italiana da para ver mucho arte, desde las ruinas romanas del Foro, el Coliseo, o el Panteón, pasando por el románico de Sta María Transtevere, y por las joyas del Renacimiento de artistas como Miguel Angel o Rafael, y del barroco, con genios como Bernini o Borromini.

Quizás el mayor protagonismo se lo llevan las ruinas de la Antigua Roma, con el Foro, y sobre todo con lo que hoy en día es el icono de la ciudad: el Coliseo, un edificio que a pesar de llevar en pie más de 2000 años, sigue impresionando por su grandeza y su perfección arquitectónica. Su aforo era de 50000 espectadores, y aunque su interior hoy en día no se conserva en buen estado, el exterior está en muy buenas condiciones.

Exterior del Coliseo Romano     Interior del Coliseo Romano

El Foro de Roma era el centro de la ciudad en la antigüedad. Hoy en día se conservan multitud de restos de templos, basílicas y arcos de triunfo. El foro es una de las visitas obligadas, y hay que dedicar al menos una mañana, pues es un lugar muy amplio. Se encuentra situado al lado del Coliseo. Si quieres saber más detalles sobre todas las ruinas que hay en el foro entra aquí.

Foro romano     Arco de Constantino, Roma

Otro de los lugares más emblemáticos de la Roma antigua es el Panteón de Agripa, sin duda alguna, el edificio mejor conservado de la época, ya que sus 2000 años de antigüedad no parecen haberle afectado. Es una construcción que deja impresionado al visitante, pues es dificil de comprender cómo fue posible su construcción. Además está situado en pleno centro de la ciudad, en una plaza con mucha vida, en una zona repleta de terrazas y restaurantes.

Panteon de Agripa, Roma     Interior del Panteon de Roma

 

Otro de los lugares más visitados de la ciudad, y que ya nada tiene que ver con la Antigua Roma, es la Fontana de Trevi, mundialmente conocida gracias a la película La Dolce Vita. Es una fuente barroca de grandes dimensiones, situada en la confluencia de varias calles, por lo que es la protagonista absoluta de un espacio reducido. El lugar siempre está repleto de gente lanzando monedas de espaldas a la fuente, cumpliendo una ¿tradición? que dice que así volverás a Roma.

Fontana de Trevi     Fontana de Trevi por la noche

 

Al lado del Tiber se encuentra el Castel Sant'Angelo, también conocido como Mausoleo de Adriano, ya que esa fue su primera función en el año 135. En el renacimiento fue refugio del Papa en momentos de guerra.

 

Al lado de este castillo se encuentra la ciudad del Vaticano, un estado dentro de la propia ciudad de Roma. Quizás es el lugar del mundo que más arte y riquezas reúne en tan poco espacio. Una contradicción si tenemos en cuenta lo que representa, pero en eso no me voy a meter... Lo cierto es que tanto la Basílica de San Pedro, como el resto de edificios aledaños dejan al visitante impactado y boquiabierto. En su diseño y decoración han trabajado algunos de los mejores artistas de la historia, entre ellos Miguel Ángel, Rafael, Bernini y Bramante, por poner solo algunos ejemplos.

Para visitar el Vaticano es recomendable reservar al menos un día entero, para ir sin prisas, verlo con detenimiento y disfrutar. Hay que tener en cuenta que para visitar los Museos Vaticanos suele haber colas.

Roma desde lo alto de la cupula del Vaticano     Interior de la cupula del Vaticano

Basilica de San Pedro del Vaticano     pasillos del Vaticano

 

fachada del Vaticano

Después de visitar el Vaticano, cualquier iglesia o catedral que se visite parece que se va a quedar pequeña. Aún así, Roma tiene unas cuantas iglesias interesantes para los amantes del arte. Destaca por su belleza la Basílica en Santa María de Trastevere, con un precioso mosaico del siglo XIII en la fachada.

Santa Maria Trastevere, mosaico de la fachada

Otra de las iglesias que se puede destacar, a pesar de su reducido tamaño, es la de San Carlo alle Quattro Fontane (o San Carlos en las Cuatro Fuentes), una de las obras maestras de  Francesco Borromini y de todo el arte barroco.

Y para terminar, otro monumento de pequeñas dimensiones, pero de gran importancia es el Templete de San Pietro in Montorio, obra de Bramante, y una de las obras más perfectas del Renacimiento.

Templete de San Pietro in Montorio