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Portugal de norte a sur:

Este viaje lo realizamos 3 amigos en coche durante 10 días en agosto de 2008, recorriendo Portugal de norte a sur. Entramos por la frontera española de Miranda do Douro. Nuestra primera parada fue Bragança, una ciudad con un bonito castillo y un edificio románico muy bien conservado: El Domus Municipalis.

Castillo Fortaleza de Bragança     interior de la Domus Municipalis de Bragança

Nuestra siguiente parada fue Oporto, la segunda ciudad de Portugal, que resulta muy interesante para el viajero. Su mayor atractivo se encuentra en la zona antigua, en la ribera del Douro, con los barcos que transportan el vino de las bodegas que se encuentran a la orilla del río, salpicado de puentes en este tramo final.

casas tradicionales al lado del Douro, Oporto     puente de Don Luis I

vista desde el puente de Oporto     vista nocturna de Oporto

Además del puente de Don Luis I, obra de Théophile Seyrig (discípulo de Gustave Eiffel) ,hay que destacar entre sus monumentos la Torre de los Clérigos, que es también un símbolo de la ciudad.

Torre de los Clerigos, Oporto

 

Un lugar que me llamo especialmente la atención, y que está muy cerca de Oporto, es la Capela do Senhor da Pedra, que es una iglesia construida en unas rocas, en plena playa, que cuando sube la marea se convierte en un islote inaccesible. Se encuentra en Gulpilhares, en el concelho de Vila Nova de Gaia.

Sr. da Pedra

Tras dos días disfrutando de Oporto y de las playas Lavra, al norte de la ciudad, nos dirijimos hacia el sur, haciendo una breve parada en Aveiro para conocer sus playas, muy recomendables. Esta ciudad es conocida como "la Venecia portuguesa", ya que unos canales atraviesan el centro de la ciudad.

canal de Aveiro

Más tarde seguimos bajando por la costa, hasta Figueira da Foz, un lugar que tuvo que ser muy bonito, pero que hoy en día está masificado por el turismo. Esto no nos gustó mucho, así que nos fuimos hacia el interior unos 50 km. donde se encuentra la ciudad de Coimbra, con una vida muy animada gracias a su Universidad. Además cuenta con una catedral románica muy interesante.

catedral de Coimbra     Universidad de Coimbra

Para quien le guste el campismo, hay que destacar que Coimbra cuenta con un camping envidiable, perfectamente equipado, nuevo, limpio y con muy buenas instalaciones.

 

Después de visitar Coimbra, continuamos nuestro camino hacia el sur, para disfrutar de la playa de Nazaré y de su gastronomía.

playa de Nazare

En Nazaré nos quedamos a dormir, y al día siguiente nos dirijimos hacia Lisboa, donde hicimos una breve parada porque lo habíamos visitado recientemente. Dejo un enlace muy completo sobre Lisboa para quien tenga interés: Lisboa 2007

Él único punto negro en nuestro viaje por Portugal se dio en Setubal, una ciudad costera al sur de Lisboa. No estábamos muy bien informados, y tan solo había un camping, y de muy mala calidad. Nos dimos cuenta demasiado tarde, así que no nos quedó más remedio que dormir allí. Sobre la ciudad no hay nada destacable, salvo su actividad portuaria y sus restaurantes con pescado fresco.

Al día siguiente bien temprano seguimos nuestro camino hacia el sur, hasta llegar a Sines, en el Alentejo. La ciudad estaba repleta de gente porque había un festival de música internacional, así que era imposible conseguir un lugar decente donde dormir. Por eso decidimos bajar un poco más al sur, a un pueblito costero llamado Porto Covo que nos encantó. Tiene unas calas pequeñas y muy bonitas donde disfrutar del mar y la tranquilidad.

 

Después de dormir en Porto Covo madrugamos para llegar a Sagres y el Cabo de San Vicente, la punta sudoeste de Portugal, y donde se encuentra una pequeña fortaleza con un faro. La zona es muy bonita, con impresionantes acantilados y un viento bastante fuerte, así que conviene ir con cuidado.

Faro del cabo de San Vicente     acantilados en San Vicente

Desde aquí continuamos nuestro camino, esta vez dirección este, hacia Lagos, un pueblo con grandes y tranquilas playas. Nos dimos un baño y seguimos hasta Portimao, seguramente el pueblo más turístico del Algarve portugués. A mi personalmente no me gustó, porque es el típico sitio donde veranean miles de personas y está todo masificado, con hoteles inmensos, y eso si, mucha fiesta por la noche. Así que nos quedamos a dormir allí, no sin antes tomar unas copas...

La mañana siguiente, y después de la resaca, nos dirigimos hacia Faro, la principal ciudad del Algarve, y que no resulto ser muy interesante, ya que el mar abierto está escondido tras unas dunas naturales que protegen la ciudad. Nosotros no tuvimos tiempo de visitar estas playas, ya que requiere tomar un barco. Así que continuamos hacia España, después de 10 días de carretera, campings de todo tipo y alguna que otra aventura.

En general Portugal resulta un país encantador, especialmente por su gente, siempre amable y dispuesta a ayudarte, y también por sus paisajes, con el Atlántico de protagonista. También tiene un interesante patrimonio cultural e histórico, y una rica gastronomía, donde el pescado es el ingrediente dominante.