Cuando
era pequeño flipaba viendo las fotos de las ruinas incas,
aquellos lugares fascinantes como Machu Picchu me despertaban un
gran interés. Con el tiempo mi sueño se convirtió en realidad, y
un buen día compré por internet el vuelo con destino Lima. Los
planes se me confundían unos con otros, pero gracias a la guía
de Lonely Planet y a mi amiga Fiore que contacté por internet,
conseguí tener bastante clara la ruta a seguir durante un mes en
plan mochilero. He aquí la aventura en solitario:
21 de
Septiembre de 2006
Después
de 12 horas en un avión, llegué a Lima. Aún de noche, tuve que
esperar el equipaje y pasar un control de aduana. Finalmente
salí, y me esperaba Fiore. Y menos mal, porque si llego a estar
solo... Es un agobio, todos los taxistas quieren llevarte y no
se despegan de ti durante unos metros. Tienes que hacer como que
eres sordo para que al cabo de unos segundos te dejen en paz. No
estoy acostumbrado a estos métodos para conseguir clientes. Si
sales del aeropuerto, consigues taxis a mitad de precio, eso si,
no siempre seguros. Por 16 soles me llevó a "La casa del
mochilero", mi alojamiento en Lima, sencillo y compartiendo
cuarto (como ronca el colega...)
En mi primer paseo en solitario estoy algo perdido. Esto para mi
es un caos. No me gustan las grandes ciudades y esto tiene 8
millones de habitantes. Los taxis y los combis no hacen mas que
pitarte para llevarte. Los combis son furgonetas tipo Vanette,
petadas de gente, y con un tío que lleva medio cuerpo fuera
diciendo donde va para que subas. La conducción es agresiva, ya
me gustaría ver aquí a Fernando Alonso, a ver si se ponía
chulito, jaja. Para cruzar una calle en hora punta... con 100
ojos o te la jueg
as.
Asi que yo bien concentrado.
He estado viendo el Océano Pacífico, un bonito nombre para un
mar, pero que también ha tenido sus guerras. Es inmenso, y Lima
esta sobre un acantilado de unos 30 ó 40 metros sobre él. El
cielo es gris, esta muy cubierto, pero hace bueno, aunque la
gente va abrigada como en invierno.
Aún me quedan muchas cosas por descubrir, ahora estoy
descolocado y sin dormir. Por suerte estoy en la mejor zona de
Lima, así que estoy tranquilo. Hay edificios grandes de
viviendas, pero la mayoría de casas que vi desde aeropuerto a
Miraflores eran de una o dos alturas. Hay mucha publicidad por
las calles, comercios de todo tipo... son miles de cosas y
sensaciones difíciles de expresar así en un momento, así que ya
seguiré contando mis aventuras por estas tierras peruanas...
22 de
Septiembre de 2006
Ayer
fue el primer día, y aunque intenso, me lo tomé con calma. Me
tenia que adaptar a la ciudad, a la gente... a todo. Pero he
tenido mucha suerte con los contactos. Fiore y Carolina me han
tratado muy bien, así que estoy encantado. Ayer comí por primera
vez aquí, y puedo decir que esta todo riquísimo, y barato. Por
1,25€ me cansé de comer.
Después di una vuelta solo para hacer tiempo y bajar tripa... Me
senté en la plaza Kenedy, que es muy transitada, donde hay
limpiazapatos y cosas así. Allí conocí a un chaval de aquí que
tenía familia en España, y estuvimos charlando. Al final me
quería vender pulseras y yo creo que alguna cosa más...
Luego llegó Carolina, la periodista española que lleva 3 años
aquí, y está encantada de la vida. Ya es una más entre los
millones de habitantes. Es una chica muy agradable, tanto como
mi amigo Alberto, que fue quien me permitió conocerla. Me habló
sobre actualidad peruana y muchos otros temas. Dimos un buen
paseo y tomamos un café. Luego me acompañó al hostal, pero hemos
vuelto a quedar hoy, pues trabaja en el centro de Lima y lo
conoce muy bien, y como tiene el día libre se ha ofrecido a
guiarme... ¡qué "suertudo" soy!
Más tarde me quedé hablando con mis
compañeros de habitación, dos israelis. El que ronca es Matan, y
lleva 8 meses viajando solo por Sudamérica. El otro es Shai, y
lleva 6 meses solo. Lo mío al lado de esto es una mariconada,
jaja.
Luego vino Fiore a buscarme y me enseñó San Isidro, el distrito
más "pijo" de Lima, donde la gente tiene pasta. Hay un parque
precioso lleno de olivos. Ya era de noche, pero el cielo aquí es
como blanco, no se muy bien como describirlo. Parece que no es
de noche del todo.
Por cierto, que para ir a San Isidro monté por primera vez en
"combi". Tienes que ser rápido al subir y bajar, y dentro con
cuidado, porque de un frenazo casi me dejo los dientes en el
parabrisas, y eso que iba a la mitad de la furgoneta, jeje.
Y nada más, al fin me metí a descansar. Les dije a los israelíes
que me iba a dormir y fueron muy respetuosos conmigo. No me han
molestado nada, o es que estaba yo tan roto que ni me he
enterado. El caso es que he dormido como un marqués, y ahora me
iré a conocer el centro de Lima, y a dar caña a la cámara de
fotos. Ya me siento muy bien por las calles. Creo que me estoy
acostumbrando al ritmo y todo eso.
22 de
Septiembre de 2006 (continuación)
Hoy
he visitado el centro de la ciudad, la zona más antigua y el
origen de lo que hoy es esta gran urbe. Fui con Carolina y Bea,
dos periodistas españolas que viven aquí. El centro esta lejos
de donde me alojo, pero en taxi no se tarda mucho por una vía
expresa. Fuimos a la plaza de san Martín, y de allí a la plaza
de Armas por el Jirón, que es peatonal y está repleto de tiendas
y gente ofreciéndote publicidad, tatuajes, internet... de todo.
Es un poco agobiante, y además apenas había extranjeros por
allí.
Pero
todo bien. La plaza de Armas es como una plaza mayor donde se
encuentra la
Catedral, el
obispado (en la foto) y el Palacio del Gobierno. Todos estos
edificios son preciosos. Más tarde visitamos el convento de San
Francisco, que me gustó bastante, y cuyo mayor atractivo para
los morbosos son unas catacumbas repletas de fémures, tibias y
calaveras. Es un lugar que acojona un poco, pero hay que ver de
todo en esta vida. El resto del convento es muy rico, con muchas
obras de artistas importantes como Zurbarán o Alonso Cano.
Además destacaban los artesonados de madera de estilo mudejar,
con mucho trabajo.
A la hora de comer fuimos al barrio chino, y es alucinante.
Había una calle llena de baldosas rojizas, y en cada una de
ellas había labrado un acontecimiento de una familia: bodas,
bautizos... cosas así, con nombres y fecha. Una pasada, y una
calle grande, eh. Comimos en un chifa, que es un restaurante
chino, solo que se fusionan platos chinos y peruanos, y el
resultado es riquísimo. Todo estaba de lujo, y el sitio bastante
bien, incluso me dijeron que había una actriz famosa, que era
bastante guapa.
Después dimos una vuelta por una zona de mercados y tiendas, y
llegamos al Palacio de
Torre-Tagle. Tenía
muchísimas ganas de verlo. La pena es que no se puede entrar, ya
que había 3 gorilas enormes en la puerta. Es el Ministerio de
Asuntos Exteriores, así que eso, solo desde el exterior, jeje.
Pero muy bonito, tiene unos balcones enormes de madera y
trabajados con relieves, una pasada, de lo mejor que he visto en
madera.
Y se nos acabo en tiempo, que yo estoy de vacaciones, pero las
chicas tenían que trabajar, así que volvimos a Miraflores y nos
despedimos, aunque quizás esta noche tomemos unas chelas
(cervezas) juntos en el barrio de Barranco, al sur de la ciudad.
Me ha gustado mucho esta visita. Me deja todo alucinado, siempre
voy mirando alrededor. En lo que llaman vía expresa el césped de
los lados esta decorado con flores, pero van formando letras que
suelen ser mensajes para el ciudadano, o bien publicidad. "Timofónica",
pero en vez de un luminoso, aquí lo hacen con flores, más
ecológico y mucho mas bonito. Esto es una cosa muy curiosa.
Sigo sin ver esos peligros que advierten en guías y demás. Hay
mucha policía, sobre todo en lugares frecuentados por turistas.
Si que ves cosas chungas, como niños pidiendo o vendiendo
caramelos con 6 años. Es jodido verlo, pero no puedes ayudar a
mil, así que tienes que pasar un poco de largo. Es algo que
molesta, ver estas cosas y al lado edificios enormes, de ricos,
y ejecutivos con trajes elegantes. Son los contrastes de esta y
otras muchas grandes ciudades en el mundo. En la fotografía de
la derecha se pueden ver las miles de casas humildes que suben
por el cerro de San Cristobal.
24 de
Septiembre de 2006
Hoy
me he despertado eufórico, aunque mis compañeros de habitación
no hacen más que molestar, pero tengo tan buen sabor de boca del
día de ayer, que me da igual. Al amanecer me di un buen paseo
por Miraflores hasta la hora de comer. Me encontraba mal, con
dolor de cabeza. Por suerte se me pasó, porque Fiore me invitó a
comer a su casa, y no me lo quería perder, aparte que sería
quedar mal. Así que una vez recuperado compré una botella de
vino español y quedé con ella, y fuimos en combi a su barrio,
Pueblo Libre, que nombre más guapo. Su madre había preparado el
plato típico del Perú: Ceviche, que es pescado crudo preparado
horas antes de consumirlo con limón, cebolla, ají... una serie
de condimentos que hace que esté buenísimo. Ya me lo habían
comentado, pero hasta que no se prueba... Me encantó, seguro que
repito en cuanto pueda.
Después de comer fuimos a visitar el Museo Antropológico, que es
una pasada. Me lo recomendó Carolina, y fue un buen consejo. Me
encontré con cerámicas, tejidos y momias que conozco desde hace
años por libros, pero tenerlo frente a ti es una sensación
indescriptible. Además podía hacer fotos, así que me cansé,
jeje, parecía un japones de esos... Tanto disfrute y tanto
recrearme, se nos hizo tarde, cerraban el museo y no lo
terminamos, pero vimos la mayor parte.
Luego quedamos con
Solange, una amiga de Fiore. Una tía majísima, muy divertida.
Así que fuimos a tomar, que se dice aquí. El pisco es la bebida
nacional, es como el orujo o muy parecido, y pega que te cagas,
por eso lo tomamos mezclado con gaseosa, limón exprimido, una
especia de granadina, y un tipo de jarabe dulce, y hielo. Estaba
muy rico. Te pides media botella y te la trincas charlando. El
pisco tiene 42 grados, así que el primer día no conviene hacerse
el valiente, no sea que no te levantes o te tengan que llevar a
casa a la media hora con un cebollón.
A la noche fuimos a Barranco a seguir la fiesta. ¡Qué gozada! Es
un barrio al sur de Miraflores, bohemio y muy animado por las
noches, al menos el sábado. Muchos bares y discotecas, todo
lleno de gente. Dimos un paseo para conocerlo, y está en una
situación privilegiada, con vistas al mar en un sitio precioso.
Hacía algo de frío, sobre todo esa humedad que se te mete en los
huesos y te hace ir encojido, así que entramos a un pub con
música criolla en directo, de lo mejor desde que he llegado. Me
lo pasé genial. Nos tomamos nuestra media botella de pisco y
vimos la actuación. Yo me quedaba tonto mirando a la
percusión... algunos amigos fliparían, y me acordaba de ellos.
La voz la pone gente morocha que dicen aquí, que son mulatos. Es
espectacular, gente especial, muy cálida, muy animada... ¡hay
que verlo! La conversación fue animada y se pasó el tiempo
volando, así que nos fuimos a dormir. He descansado muy bien,
aunque menos de lo que me gustaría.
Ya
voy despidiéndome de Lima, la gran ciudad. Estoy triste a la vez
que ilusionado por salir hacia el sur, ya esta vez sin compañía
ni apoyos. Hoy he dado un paseo por la mañana, he comido en la
calle de las pizzas, muy popular aquí en Miraflores, y luego he
estado con Fiore en mercados de artesanías, y me quería comprar
todo, jeje. Pero no compre nada, pues no quiero ir cargando un
mes con recuerdos. Lo dejo para ultima hora, y prefiero comprar
las cosas típicas en su lugar de origen. Pero había cosas
preciosas. Todo lo imaginable: tejidos, ropas, figuras de todos
los materiales, joyas... pero un mercado que te puedes volver
loco de grande que es. Aquí todo a lo bestia.
Hemos dado
un paseo alrededor de la Huaca Pullcana, que es una ruina
prehispánica enorme, como varios campos de futbol, y que se
eleva como 10 o 15 metros sobre los tejados. Es increible ver
millones y millones de adobes unos sobre otros. No llego a
imaginar el trabajo, las personas, los años que llevo hacer eso.
El resto de la tarde fue de paseo tranquilo, pues el Museo de la
Nación cierra demasiado pronto, y no daba tiempo a visitarlo.
Tomamos un café y ultimamos detalles. He cambiado mas dinero a
moneda peruana para llevarlo conmigo, he reservado plaza en el
bus en la parte derecha, para ir viendo la costa... pequeños
trucos que son importantes. Mañana salgo a las 7:30 hacia Pisco.
Son unas 3 horas creo, pero entre ir a la estación y demás, pues
te lías como 4 ó 5 horas hasta que llegas y te instalas. Por
allí anda el judío roncador, así que espero no encontrarme con
él, jaja. Ya seria mala suerte.
Y nada mas, me despedí de Fiore y de esta ciudad, pero por poco
tiempo, pues Fiore seguro que se viene hasta Arequipa cuando yo
este allí, así que nos encontraremos, y Lima no se moverá del
sitio (espero, porque aquí hay terremotos), y la volveré a
visitar a mi vuelta.
25 de
Septiembre de 2006
Ya estoy
en Pisco. Llegué por la mañana después de 3 horas y media en un
bus de lujo. Lo peor fue ver al salir de Lima esos barrios de la
periferia en donde millones de personas malviven en lamentables
condiciones. Te sientes un cabrón en un bus con aire
acondicionado y TV mientras ves todo eso.
Estoy 240 km. de Lima aproximadamente. Esto es bastante
desértico, con algún valle fértil. Pisco da nombre a la bebida
nacional, el pisco, puro aguardiente de muchos grados. El coctel
más conocido es el pisco sour . Apenas he paseado por la ciudad,
estoy un poco descolocado, o más bien acojonado, pero esta tarde
me haré el valiente e intentaré verlo todo mejor. Aquí no hay un
solo edificio alto, son todo pisos bajos como mucho de 2 alturas
o máximo 3, pero esto ya es raro. La ciudad no tiene mucho que
ver, más bien es un alto en el camino, casi obligatorio para ir
a Paracas, pues allí es mas dificil alojarse. Yo estoy en un
lugar que me aconsejaron en Lima. Esta muy bien, tengo mi
habitación con baño privado y TV, aunque no es céntrico. Pero
llego a la plaza en 5 minutos, no más. No es hotel, es una casa,
y pago 2,50€.
He contratado la excursión para mañana a Islas Ballestas y
península Paracas, así que genial, 2 cosas en el mismo paquete.
La voy a gozar. Hoy descansaré para madrugar mañana.
26 de
Septiembre de 2006
Ayer
no hice nada especial, pero hoy lo he compensado pegándome una
paliza... Me levanté a las 6:30 para iniciar la excursión, Aquí
a las 6 ya es de día. A las 8 tomé el barco para Islas
Ballestas. Nada más salir del puerto los delfines saltaban en el
agua, ¡no veas que bonito! Luego llegamos al famoso Candelabro
de Paracas, que es una figura escavada en la roca. Tiene 170
metros, y se ve desde muy lejos. Hay muchas teorías, pero
ninguna confirmada. La que descarto de inicio es la de los
flipados: fueron extraterrestres, jeje.
En
el mar había nubes de pájaros, eran como bandadas de miles de
cormoranes y pelícanos, no veas que pájaros más grandes estos. Y
que chulos son. Me acordaba de la película de dibujos del pez
ese... no me acuerdo del nombre. Los piqueros son mis favoritos.
Van volando, de pronto suben un poco, y se dejan caer en picado
al agua, pero a una velocidad y con una violencia brutal, y
justo antes de entrar toman forma de flecha, y ¡zaaasss! se
clavan. Yo creo que llegarán un par de metros de profundos, que
bestias.
Al
llegar a Islas Ballestas un olor apestoso inunda el aire. Es el
guano, los excrementos de millones de aves que sirven de
fertilizante y se pagan a precio de oro. Las islas están
cubiertas de guano, pero también de miles y miles de aves. A
veces ves la superficie negra, pero no es la roca, son los
pájaros. Pero de las islas lo que más me gustó fue ver a los
lobos marinos, tomando el sol tan tranquilos, algunos nadando...
Había una playa repleta. Cada macho tiene 15 ó 20 hembras, no
son listos ni nada, jeje. También había pingüinos, que chulos
que son. Se ponen todo tiesos a tomar el sol y parece que están
pidiendo una foto.
El mar se fue picando, y en medio de dos islas va el motor y se
para. A ver, ¿algún valiente se baja a empujar? jeje, unos
minutos medio náufragos en el Pacífico, pero pronto se arregló y
seguimos la visita. Era la lancha más rápida y adelantábamos a
todas al regreso a tierra firme.
Luego una
hora de descanso antes de ir a la Reserva de Paracas. Conocí a
Felipe, programador informático frances. Un día dejó todo y se
fue a conocer la Patagonia argentina. Parece que el chaval se
lió un poco más de la cuenta, y lleva un año por Sudamérica. Ha
hecho más de 4.000 km. a pie, y no sabía ni decir "hola", y ya
habla un español más que aceptable. ¡Qué tío!
La Reserva de Paracas me ha encantado. Es una península, puro
desierto con una costa preciosa. Vimos flamencos, y unas playas
increibles. La de la Catedral, la de Yumaque, la playa Roja...
en unos sitios fantásticos. Si fuese España ya había 500 hoteles
de 20 alturas en primera línea, pero esto son playas virgenes,
por suerte. Comí sopa de pescado y chaufa de marisco por 10
soles con los pies casi en el mar, un sitio de alucine, en
Lagunillas.
La
visita se terminó, y yo iba como un niño despidiéndose del mar
en su último día de vacaciones. Ya no lo veré más en mi viaje,
al menos hasta el regreso. Cogí mis cosas en Pisco, y en bus
estaba en Ica en una hora. Ica esta bien, he dado una vueltita
por allí antes de coger un taxi al desierto. Ahora estoy en el
Oasis de Huacachina,
un sitio muy bonito rodeado de dunas gigantescas. Sale la imagen
en los billetes de 50 soles. La gente alquila tablas de
snowboard para bajar la dunas. Si mañana me hago en valiente lo
pruebo. No creo que me parta los piños, porque no hay ni una
piedra, jeje.
También van con "buguis", que son caros, y encima tu no
conduces, así que nada, descartado, que quiero hacer muchas
cosas y la plata vuela.
Ahora voy a descansar. Estoy alojado en un sitio muy chulo, solo
que comparto habitación con... ¡18 personas! A cambio tengo
piscina y estoy en un paraiso, por 10 soles la noche, tampoco
vamos a exigir. Mañana sigo con la visitas.
28 de
Septiembre de 2006
He
tenido algunos problemas para poder escribir, pero ya estoy
aquí. Ayer fuí a ver el
museo regional de Ica, pequeñito pero bueno, una pena que
los tejidos mas ricos fueran robados hace dos años. Aún así
merece la pena, tiene otros tejidos buenos, útiles en la vida
cotidiana de las culturas Paracas y Nazca, y unas momias
increibles. Para los estómagos delicados quizás no sea bueno ver
estas cosas, jeje. Además había esqueletos en los que se veía lo
avanzadas que estaban estas culturas en cuanto a medicina, con
trepanaciones de craneo que fueron curadas, absolutamente
increible. Los objetos para trepanar eran bestiales, así que no
quiero ni imaginarlo...
Después di un paseo por Ica, una ciudad agradable y con mucho
tráfico, como todas. Comí un lomo saltado y me fui al
oasis de Huacachina,
donde estaba alojado. Después de una siesta miré a mi alrededor,
y vi la duna más alta.
Pues
allá voy. Todo decidido empecé a subir, pero al minuto me di
cuenta de mi lamentable estado de forma, aparte de caminar
cuesta arriba con arena es muy muy dificil. Y yo tan confiado,
elegí la duna más alta... Me tenía que parar cada 20 pasos para
coger aire, y a ratos las piernas ardían. Todo esto en un
desierto a pleno sol. Sufriendo llegué a la cima, ¡qué
satisfacción! ¡y que cabezón soy! De todas formas el esfuerzo
mereció la pena, pues las vistas son una pasada. Ves la
inmensidad del desierto, y ves Ica, que está en un valle fértil
a punto de ser absorbida por las dunas. Y no digamos Huacachina,
tan pequeñito allá abajo, parece que en cualquier momento las
dunas lo taparán. Yo por si acaso ya no estoy allí, jeje. Me
tomé 3 cuartos de hora allí arriba, mirando el desierto mientras
atardecía.
Es
una pasada, me hubiera quedado horas, pero estaba anocheciendo y
quería pegarme un baño en la piscina, asi que bajé, al principio
con precaución, pero cogí confianza y me lancé a la carrera,
¡qué gozada! Los pies se enterraban en la arena, pero aun así
bajé en dos minutos o menos. Luego saqué 2 kilos de arena de
cada bota, jeje.
Me pegué el bañito deseado, yo solo en la piscina y anocheciendo
en el desierto, ¿qué más se puede pedir? Estaba de lujo. Me
duche y di una vuelta por el oasis, tan tranquilito.
Después de
una noche de muy buen sueño, me he despertado hoy a las 6:30. Al
principio se me torcieron las cosas, los horarios que me dieron
no eran buenos, y me tuve que buscar la vida para coger un bus a
Nazca. Dando vueltas, medio perdido... un lío. En muchas
ciudades de Perú no hay estación de autobuses, cada bus sale de
su oficina, y claro, a veces están juntas, pero otras no. El
caso es que finalmente después de media hora conseguí uno para
las 8:00 a.m. En 2 horas en Nazca, y ahí hubo más suerte. Bajé
del bus y la gente está a venderte su vuelo en avión sobre
las Lineas de Nazca (Patrimonio de la Humanidad). Son unos
geoglifos excavados en pleno desierto que forman figuras
geométricas y animales, solo visibles desde el cielo, y es ahí
donde está el enigma. ¿Cómo una cultura de hace más de dos
milenios pudo hacer eso y con qué fin? Se supone que es un
calendario astronómico, pero aún así el enigma sigue ahí..
El
caso es que empecé a negociar, me pedían 55 dólares por una
mierda de vuelo de 15 minutos en un avión de 16 personas, que si
te toca en medio no ves nada. Yo paso. Me bajó a 50, pero
tampoco. Me fuí y apareció otro. Al final le saqué el avión que
quería, pequeño y yo de copiloto por 45 dólares, una buena
pasta, pero bien empleada. Y allí estaba yo a los 20 minutos,
sentado en el asiento de copiloto de un avioncito de 6 personas,
no muy nervioso... hasta que me veo en la pista despegando... en
cuanto sube 10 metros aquello se mueve para todos lados por
culpa del viento, ¡qué sensación! Es algo tan pequeño y volando
tan alto que es mejor no pensar en más...
Allí estaba, arriba, viendo el desierto, y pronto las líneas,
algo increible. Me han encantado, sobre todo el dibujo del
cóndor, el mono y el colibrí. Son de una perfección matemática
que no tiene explicación. Pero lo que más me impactó es que el
desierto esta repleto de líneas completamente rectas que se
extienden por kilómetros, sin desviarse ni un centímetro. Y
algunas eran anchas y se iban estrechando hasta terminar en
punta de flecha, ¡eran perfectas!, ¿cómo puede ser? La verdad
que María Reche, la matemática austriaca que estudió las líneas
durante toda su vida determinó que era un calendario, bien, pero
¿toda esa perfección?, y ¿quién coño quiere un calendario de
decenas de kilómetros? Bueno, yo no soy quién para juzgar nada,
pero sigo flipando con todo esto. También están los que dicen
que son pistas extraterrestres y todo eso, jeje, siempre
aparecen estos charlatanes, ¡qué tios!
Bueno, baje del avión con un ligero tembleque de piernas, pues
el aterrizaje acojona bastante. Empieza a bajar encima de la
ciudad, y ves las casas cada vez más y más cerca. Claro, yo todo
esto en primera fila, el piloto allí tocando mandos y tal, y se
para el motor. Yo no lo sabía, pero vi que aquello era normal, y
aterrizamos tan tranquilos planeando. ¡Qué bien se esta con los
pies en el suelo!
Y nada, eso es todo. Estoy en Nazca, y aquí no me quedo. He
comprado billete nocturno para Arequipa en bus semicama. Son 10
ó 12 horas y no quiero ir sufriendo, así que me gasté un poco
más por ir cómodo. Ahora comeré y pasaré la tarde aquí, aunque
no hay mucho que ver, tienes que desplazarte o coger una
excursión, y hoy ya he gastado mucho...
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