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22
de Septiembre de 2006 (continuación)
Hoy he visitado el centro de la ciudad, la
zona más antigua y el origen de lo que hoy
es esta gran urbe. Fui con Carolina y Bea,
dos periodistas españolas que viven aquí. El
centro esta lejos de donde me alojo, pero en
taxi no se tarda mucho por una vía expresa.
Fuimos a la plaza de san Martín, y de allí a
la plaza de Armas por el Jirón, que es
peatonal y está repleto de tiendas y gente
ofreciéndote publicidad, tatuajes, internet...
de todo. Es un poco agobiante, y además
apenas había extranjeros por allí.
Pero todo bien. La
plaza de Armas es como una plaza mayor donde
se encuentra la
Catedral,
el obispado (en la foto) y el Palacio del
Gobierno. Todos estos edificios son
preciosos. Más tarde visitamos el convento
de San Francisco, que me gustó bastante, y
cuyo mayor atractivo para los morbosos son
unas catacumbas repletas de fémures, tibias
y calaveras. Es un lugar que acojona un
poco, pero hay que ver de todo en esta vida.
El resto del convento es muy rico, con
muchas obras de artistas importantes como
Zurbarán o Alonso Cano. Además destacaban
los artesonados de madera de estilo mudejar,
con mucho trabajo.
A la hora de comer fuimos al barrio chino, y
es alucinante. Había una calle llena de
baldosas rojizas, y en cada una de ellas
había labrado un acontecimiento de una
familia: bodas, bautizos... cosas así, con
nombres y fecha. Una pasada, y una calle
grande, eh. Comimos en un chifa, que es un
restaurante chino, solo que se fusionan
platos chinos y peruanos, y el resultado es
riquísimo. Todo estaba de lujo, y el sitio
bastante bien, incluso me dijeron que había
una actriz famosa, que era bastante guapa.
Después dimos una vuelta por una zona de
mercados y tiendas, y llegamos
al
Palacio de Torre-Tagle.
Tenía muchísimas ganas
de verlo. La pena es que no se puede entrar,
ya que había 3 gorilas enormes en la puerta.
Es el Ministerio de Asuntos Exteriores, así
que eso, solo desde el exterior, jeje. Pero
muy bonito, tiene unos balcones enormes de
madera y trabajados con relieves, una
pasada, de lo mejor que he visto en madera.
Y se nos acabo en tiempo, que yo estoy de
vacaciones, pero las chicas tenían que
trabajar, así que volvimos a Miraflores y
nos despedimos, aunque quizás esta noche
tomemos unas chelas (cervezas) juntos en el
barrio de Barranco, al sur de la ciudad.
Me ha gustado mucho esta visita. Me deja
todo alucinado, siempre voy mirando
alrededor. En lo que llaman vía expresa el
césped de l os
lados esta decorado con flores, pero van
formando letras que suelen ser mensajes para
el ciudadano, o bien publicidad. "Timofónica",
pero en vez de un luminoso, aquí lo hacen
con flores, más ecológico y mucho mas
bonito. Esto es una cosa muy curiosa.
Sigo sin ver esos peligros que advierten en
guías y demás. Hay mucha policía, sobre todo
en lugares frecuentados por turistas. Si que
ves cosas chungas, como niños pidiendo o
vendiendo caramelos con 6 años. Es jodido
verlo, pero no puedes ayudar a mil, así que
tienes que pasar un poco de largo. Es algo
que molesta, ver estas cosas y al lado
edificios enormes, de ricos, y ejecutivos
con trajes elegantes. Son los contrastes de
esta y otras muchas grandes ciudades en el
mundo. En la fotografía de la derecha se
pueden ver las miles de casas humildes que
suben por el cerro de San Cristobal.
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