Lisboa, capital de Portugal:
Un viajecito de 4 días es suficiente para visitar los lugares más interesantes de Lisboa y alrededores, aunque si se dispone de más tiempo, una semana sería más aconsejable para visitar museos y poder detenerse en los detalles.

Lisboa es una ciudad atractiva, y fusiona muy bien lo moderno y lo tradicional, callejuelas laberínticas en Alfama y Barrio Alto con avenidas anchas y plazas enormes hacia el interior. Tiene un excelente transporte público, gracias al metro, tranvía, bus y ferrocarril. Hay bonos para todo el día por poco más de 3 euros. Comer y alojarse es barato para encontrarnos en la capital de un país europeo.

Castelo desde plaza Rossio, Lisboa
 

Plaza del Comercio:
Esta plaza está en la parte baja de Lisboa, a los pies del Tajo, aunque en el momento de la visita la zona estaba en obras. Desde la plaza se divisa en Castelo, y es un punto interesante para coger tranvías y buses que salen hacia Belem, uno de los lugares más visitados de la ciudad. Además hay una oficina de turismo en la misma plaza, donde te informan y dan mapas de la ciudad bastante buenos.
La Plaça do Comercio fue proyectada en 1758, y tiene un embarcadero sobre el Tajo. En el centro tiene una estatua de José I. Otro elemento destacado es el arco triunfal que da paso a la Rua Augusta, repleta de gente.

Plaza del Comercio, Lisboa

 

Catedral de Lisboa:
De estilo románico, es uno de los monumentos más antiguos que se conservan en Lisboa, ya que el terremoto de 1755 asoló la ciudad casi por completo.
No nos detuvimos mucho en la visita, pero merece la pena visitarla por encontrarse en un lugar característico del urbanismo de la ciudad, con una curva delante de la fachada por donde no dejan de pasar tranvías. Además, caminando hacia arriba se llega a unos miradores bastante buenos sobre el Tajo, y más arriba de llega al Castillo, que es visitable previa entrada, desde donde hay unas excelentes vistas sobre Lisboa y el Estuario del Tajo.

Catedral de Lisboa

 

 

 

Monasterio de los Jerónimos:
Cogiendo el tranvía número 15 en la plaza del Comercio, se llega hasta Belem, también a la orilla del Tajo. Aquí se puede visitar el Monasterio de los Jerónimos (en la foto), el monumento a los descubrimientos, y la famosa torre de Belem.

Desde 1983 este monasterio y la Torre de Belem son Patrimonio de la Humanidad, en su día construidos para dar servicio a los barcos que llegaban a atracar a la playa cercana. El estilo es el llamado "manuelino", por el rey Dom Manuel, y caracterizado por ser una fase del gótico tardío, decorado con motivos marineros y orientales.

Monasterio de los Jeronimos, Lisboa

Claustro del monasterio de los Jerónimos:
Quizás lo más atractivo del monasterio es el claustro, aunque para gustos están los colores, pero personalmente es lo que más me gustó de este lugar, muy decorado con el estilo manuelino, pero sin resultar recargado. La única pega es que estaba repleto de gente y era un poco incómodo, pero aún  así la visita es obligatoria.

claustro de los Jeronimos, Lisboa

Monumento a los Descubrimientos:
Justo en frente del Monasterio de los Jerónimos, cruzando la carretera y un jardín muy cuidado, se llega a orillas del estuario del Tajo, donde se encuentra esta construcción con aspecto de una nave que se adentra en el río, y con un mirador en lo alto:

En lo alto de la proa aparece el príncipe Enrique el Navegante portando una pequeña carabela en sus manos, y tras el otros 21 personajes históricos relacionados con los descubrimientos. Lo más atractivo del lugar son las excelentes vistas sobre el estuario y el enorme puente 25 de abril al fondo.

monumento a los descubrimientos

Torre de Belem:
A menos de 1 km del monumento a los descubrimientos, se puede ir dando un paseo hasta la torre, originalmente llamada "Castelo de San Vicente". Es un pequeño fortín construido dentro del Tajo entre 1515 y 1519 para proteger el puerto de Restelo. Formaba parte de la línea de fortificaciones que ordenó construir Manuel I para defender la costa portuguesa desde Cascais hasta Lisboa.

Para visitarla tuvimos que soportar una larga cola. Mereció la pena por las vistas, pero la construcción es muy sencilla comparada con el Monasterio de los Jerónimos. Pero solo por las vistas si que merece la pena. Se accede por una escalera de piedra en forma de caracol bastante pequeña, así que no es muy recomendable si no te gustan los lugares cerrados...

Torre de Belem

Parque Eduardo VII:
Es un magnífico recinto, uno de los más bellos conjuntos ajardinados de Lisboa, creado para recordar la visita del rey inglés Eduardo VII a Portugal en 1903.

Dar un paseo por este lugar tranquilo merece la pena, ya que además permite hacerse una idea sobre la situación de la ciudad de Lisboa, ya que al encontrarse en un lugar alto se puede divisar al fondo el Tajo. Además cuenta con un vivero de plantas de todas las zonas del mundo llamado estufa fría, y que no pudimos visitar por estar cerrado (cierran muy pronto)

Parque Eduardo VII

Barrio Alto:
Uno de los barrios más tradicionales de Lisboa junto con Alfama, aunque explotado turísticamente, repleto de restaurantes donde cenar escuchando fado, aunque a precios altos.

Los bares en cambio son más asequibles y variados, desde lo más moderno hasta los inspirados en otros paises, como Brasil o Argentina, lo que más destaca de este barrio es la típica estampa de calles estrechas y con grandes pendientes o escaleras. La vida nocturna es muy animada, y aunque en algunas guías y recomendaciones lo consideran peligroso, nosotros no tuvimos ningún percance. Hay camellos que te ofrecen droga, pero no resultan pesados.

Barrio Alto con el castillo al fondo

Palacio da Pena:
Situado en Sintra, donde pasamos un día visitando los lugares más interesantes. Sintra está muy cerca y bien comunicado con Lisboa por tren y carretera.

El Palacio da Pena se encuentra en lo más alto de un cerro a 4 km de Sintra. Subimos en bus por una carretera muy sinuosa y escarpada. El palacio y los enormes jardines que lo rodea forman un conjunto que responde a los ideales del romanticismo llevado al extremo, con arquitecturas de muy variada influencia que te transporta a lugares lejanos, además de una gran armonía con la naturaleza, los árboles y el agua en diferentes estanques. Merece la pena ir paseando por todo el complejo, y luego se puede seguir bajando hasta el Castelo dos Mouros y hasta Sintra.

Palacio da Pena, Sintra

 

Paço Real de Sintra:
En el corazón de Sintra (también conocida como Vila Velha), este palacio se construyó sobre una plataforma en una ladera, y fué residencia veraniega de los reyes de Portugal.

Es de estilo morisco, y además de su decoración, destaca por sus dos enormes chimeneas en forma cónica.

Palacio Real de Sintra

Quinta da Regaleira, Sintra:
De lo más recomendable de Sintra, este complejo romántico merece una pausada visita. Su construcción principal es un palacio muy bien conservado y decorado, pero quizás lo mejor se encuentre en los fantásticos jardines románticos que se extienden por la ladera en forma de laberinto y repleto de pequeños edificios de muy variadas influencias, todo fruto de de la onírica imaginación de su propietario, Antonio Augusto Carvalho Monteiro (1848-1920)

El conjunto está repleto  de alusiones a lo esotérico y al misticismo de los templarios, entre jardines y lagos regidos por una fantasía que te transporta a otros tiempos...

Quinta da Regaleira, Sintra

Siguiendo con la visita, en el laberinto de calles te vas encontrando con diferentes edificios, como capillas o escenarios muy variados, estanques... Lo increible de todo esto es que están comunicados entre si a través de pequeñas cavernas que vas descubriendo atraido por la curiosidad. Es como vivir una aventura dentro de la visita a un jardín. Es algo que sorprende al visitante que no va muy documentado. Así que no doy más detalles... ¡Hay que ir!

La fotografía es una de las cosas que más me impactaron, el Poço iniciático, pero quien quiera descubrir lo que oculta tiene que visitar este lugar...

pozo iniciatico

Boca do Inferno:
Muy cerca de Cascais, al oeste de Lisboa, se encuentra esta formación natural provocada por la erosión del mar en la roca. En días de mar cuentan que es espectacular, pero nuestra visita fue en un día de calma, así que nos conformamos con disfrutar del color del agua y de las buenas vistas desde un mirador cercano.

Sobre Cascais decir que es un pueblo muy turístico, para disfrutar de la playa, pero donde se concentra mucha gente, lo que puede resultar incómodo para el viajero que busca la tranquilidad. El lugar conserva restos neolíticos y romanos, descubierto en excavaciones.

Boca del infierno

Cabo da Roca:
El punto más occidental del continente europeo se encuentra en este lugar, situado a 18 km de Sintra. Está en una zona de parque natural, y tiene unas playas muy buenas y menos colapsadas de turistas que las que están cerca de Estoril y Cascais.

al fondo cabo da Roca

  

 

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