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Lanzarote: A pesar de ser conocida como una isla "turística", Lanzarote no es solo playa y hotel. En la isla se puede disfrutar de la naturaleza en el Parque Nacional de Timanfaya, las playas de Papagayo, la cueva de los Verdes, el Golfo y otros tantos lugares. Además en la isla se respira el arte de Cesar Manrique en cada uno de sus rincones, destacando especialmente los Jameos del Agua, la casa del propio artista en Tahíche, el mirador del río, etc... Al norte de la isla, cerca de Teguise, se encuentran dos de los lugares más frecuentados por los visitantes: Los Jameos del Agua, y la Cueva de los Verdes. Los Jameos del Agua son formaciones volcánicas producidas por los ríos de lava que se solidifica en la parte superior, formando cuevas. Este lugar lo adaptó Cesar Manrique, fundiendo su arte con la propia formación natural, obteniendo un resultado llamativo y bastante respetuoso con la naturaleza. Se puede decir que es lo que define su obra, y lo que se convertirá en el inicio del turismo en la isla de Lanzarote.
La cueva de los Verdes está a pocos metros de los Jameos, y pertenece a la misma formación volcánica. La parte que se visita consta de algo más de un kilómetro. El precio de la entrada es de 8 €, y la visita dura 1 hora aproximadamente.
Playa de Famara: en la costa oeste del norte de la isla se encuentra esta preciosa playa, con el imponente cortado de roca volcánica que cae al océano: los riscos de Famara. Esta playa es muy frecuentada por surfistas.
Siguiendo en la costa oeste de la isla, hacia el sur, nos encontramos con un pequeño pueblo llamado El Golfo, con unos cuantos restaurantes donde comer pescado fresco. En este lugar hay un cráter volcánico abierto al mar, donde se producen filtraciones de agua que dan lugar al Charco de los Clicos, de color verde, que toma por unas algas.
Siguiendo el camino hacia el sur, cerca de El Golfo se encuentran Los Hervideros, unos acantilados volcánicos que caen al océano, formando entrantes y salientes, y pequeñas cuevas donde el mar golpea con fuerza.
En esta zona de la isla se encuentra el Parque Nacional de Timanfaya, un lugar mágico e impactante que ha tenido que ser protegido, pues el turismo de masas le estaba perjudicando. Por eso hoy solo puede visitarse en bus.
Y cerca de aquí se encuentran las Salinas de Janubio, con una pequeña parte todavía en uso, y donde se pueden avistar algunas aves.
En el sur de la isla de Lanzarote está Playa Blanca, un importante centro turístico, con un puerto desde donde parten los barcos a la cercana isla de Fuerteventura. Cerca de aquí están las Playas del Papagayo, una zona natural que se conserva virgen y al que se accede por un camino de tierra. En este lugar de aspecto desértico se encuentran unas playas preciosas y tranquilas, protegidas por acantilados, y con un mar más tranquilo que en la costa oeste. Para el que vaya despistado, decir que en estas playas es bastante común el nudismo.
Un lugar que llamó mucho mi atención fue La Geria, una zona de viñedos perfectamente adaptada a las condiciones climáticas de la isla. Los campesinos excavaron hoyos de 2 metros de profundidad hasta encontrar la tierra fértil. Para proteger la planta de los fuertes vientos, construyeron pequeños muros en forma semicircular o de herradura, lo que hace que este paisaje sea único.
En el interior de la isla hay varios pueblos interesantes. Uno de ellos es la villa de Teguise, declarado Conjunto Arquitectónico Histórico-Artístico, antigua capital de la isla, hoy es un lugar tranquilo, con el mercado más importante de Lanzarote, los domingos por la mañana.
Se que me dejo muchas cosas en el camino. De algunos sitios como Puerto del Carmen, Playa Honda o Arrecife no hay mucho que decir, pues son lugares de turismo de masas, y te encuentras lo mismo que en cualquier otra playa turística: hoteles, centros comerciales, bares y restaurantes, etc... Lo que si dejo pendiente para otra vez es la interesante isla Graciosa.
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